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NEFROLOGÍA: siglo XXI
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NEFROLOGIA. Vol. XX. Número 1. 2000 EDITORIAL Nefrología: siglo XXI R. Matesanz Editor NEFROLOGÍA A cualquiera que empiece a leer con cierta curiosidad estas líneas se le vendrán a la memoria multitud de balances del año, de la década o del siglo, sazonados por un montón de buenos propósitos o bien de ambiciosos proyectos para el próximo milenio. Nefrología no podía ser menos, entre otras razones porque el número 1 del año 2000 en el que aparece este editorial representa haber alcanzado nada menos que 20 años de publicación ininterrumpida del órgano oficial de expresión de la SEN. No se trata tanto de hacer balance numérico exhaustivo, aunque alguna cifra habrá que resaltar por su especial interés, sino sobre todo exponer a los dueños de la revista, los miembros de la SEN, cual es el estado actual de la misma y cual ha sido la filosofía que se ha seguido para llegar donde nos encontramos ahora. Inevitablemente habrá que plantear qué opciones de futuro tiene Nefrología y cómo nos planteamos desde el Comité de Redacción la necesidad de explorar la opinión de los nefrólogos españoles con miras a su reorientación en los próximos años. Nuestra revista nace en 1981 de la mano de su primer director, Luis Hernando 1, y en su presentación se planteaban como interrogantes de obligada respuesta si su publicación (largamente gestada por otra parte) obedecía a una necesidad real, y si aportaría o no algo nuevo a los temas tratados. Veinte años después difícilmente podría negarse que Nefrología ha sabido hacerse un hueco más que significativo en el panorama nefrológico español y latinoamericano hasta llegar a ser una seña de identidad indiscutible, probablemente la más representativa y menos cuestionada de la Sociedad Española de Nefrología y un legítimo motivo de orgullo para todos nosotros. El camino ha sido largo y desde luego apasionante para todos los que han hecho posible esta espléndida realidad que es hoy Nefrología, es decir, la práctica totalidad de los nefrólogos Correspondencia: Dr. Rafael Matesanz Servicio de Nefrología Hospital Ramón y Cajal Ctra. de Colmenar, km. 9,100 28034 Madrid españoles (y no pocos extranjeros) que en mayor o menor medida han contribuido con sus aportaciones y su labor editorial a lo que hoy tenemos. SITUACIÓN ACTUAL Si hubiera que resumir en pocas palabras qué significa nuestra revista en los albores del 2000 habría que decir que pese a representar el órgano de expresión de una sociedad científica relativamente pequeña como la SEN, de algo más de 1.000 socios, viene editando en los últimos años nada menos que 11 números de media (6 ordinarios y 3-7 suplementos) o lo que es lo mismo, más de 1.000 páginas anuales, con una tirada mínima de 2.000 ejemplares. Que a pesar de esta prolija producción su índice de impacto de 0,413 la convierte en la revista de especialidad española de mayor impacto, tan solo superada en nuestro país por Medicina Clínica con 0,789, que como se sabe es una revista general de carácter totalmente profesional en su elaboración. El resto de las sociedades científicas españolas tienen publicaciones con mucho menor impacto e incluso la mayoría carecen de un factor significativo. Ni que decir tiene que estas cifras la convierten en la revista de nefrología más importante del mundo en lengua castellana y se comparan con ventaja con bastantes de las anglosajonas y desde luego con todas las de la especialidad en cualquier otro idioma (incluidos las de países tan pujantes como Francia, Alemania o Italia). Su amplia difusión por Latinoamérica la convierte en un potentísimo medio de difusión de lo que hacemos en nuestro país y en una tarjeta de presentación insustituible en las cada vez más fluidas relaciones con los países hermanos. Habría que decir que frente a las 26 contribuciones y 240 páginas impresas del primer año distribuidas en 3 números, se ha pasado a las 107 contribuciones, 1.200 páginas y 13 números publicados en 1998. Ello da una somera idea de la envergadura editorial que representa Nefrología para una sociedad científica como la SEN que, obvio es decirlo, no es una empresa editorial. 1 R. MATESANZ Habría que decir que mientras a mediados de los ochenta la deuda de la revista excedía con mucho el presupuesto anual de la SEN en la actualidad Nefrología se autofinancia tanto por lo que se refiere a la edición en papel como en CD-Rom e Internet, atiende a los gastos de la Secretaría de Redacción e incluso deja una pequeña cantidad a la sociedad. Como consecuencia de ello los miembros de la SEN deben ser conscientes de que desde hace ya algunos años ni una sola peseta de su cuota anual se deriva hacia la revista y que por el contrario, si tuvieran que afrontar sus costes reales su contribución a la sociedad debería incrementarse en más de 25.000 pesetas anuales (más o menos lo que representa la parte dedicada a las revistas de sociedades como la EDTA-RA o la ESOT). Habría que decir que a las labores editoriales han contribuido en mayor o menor medida más de 250 nefrólogos y puntualmente algunos otros especialistas. Ello significa que varias generaciones de nefrólogos jóvenes han aprendido a publicar en una revista científica a través de nuestras páginas y se han acostumbrado a criticar y a ser criticados con rigor y seriedad. Este componente insustituible en la formación profesional de cualquier especialista hospitalario está muy bien desarrollado en nuestra especialidad en relación con otras similares y probablemente Nefrología haya tenido bastante que ver en esta situación. Habría que decir por fin que la revista ha pasado a ser un componente habitual del quehacer diario de los nefrólogos de habla hispana, un elemento de consulta, de divulgación, de formación continuada, de comunicación en suma difícilmente sustituible. Desde luego es la mejor forma de dar a conocer cualquier tipo de mensaje entre los miembros de la SEN. FILOSOFÍA GENERAL Y EVOLUCIÓN Las bases generales sobre las que Nefrología ha llegado a ser lo que es en la actualidad quedaron perfectamente marcadas en sus primeros años de vida gracias a la labor de los primeros Comités de Redacción 2. El balance de los primeros 6 años coincidente con el cambio en la dirección tras la asamblea de la SEN de 1986 celebrada en Barcelona permitió definir los puntos fuertes de la revista y al mismo tiempo plantear las medidas de futuro tendentes a corregir las inevitables debilidades que conlleva todo proyecto de esta envergadura. Se inició entonces un periodo en el que además de consolidar e incluso reforzar notablemente el rigor editorial, aumentando a 3 el número de revisores de originales y casos clínicos, Nefrología «inventó» y pasó a liderar algo que hoy es habitual en la SEN: los estudios cooperativos 3. Aspectos tan relevantes para la sociedad como el Registro Español de 2 Glomerulonefritis son también una valiosa herencia de aquellos años, de los que quedan igualmente realizaciones muy interesantes como el Glosario Inglés - Español de Términos Nefrológicos 4 y la que aún para muchos continúa siendo la mejor sección que ha aparecido nunca en la revista: «Controversias en Nefrología» 5, una experiencia que no pudo mantenerse ante la dificultad creciente de encontrar de una forma periódica defensores de posturas contrapuestas. Quizá fuera éste un signo de madurez por parte de la SEN, tal vez de excesivo conformismo o quizá sea una simple consecuencia del pensamiento único, pero lo cierto es que la nómina de nefrólogos españoles dispuestos a argumentar públicamente una tesis contraria a la de otro compañero se agotó en pocos años y no permitió continuar esta interesante sección. Un aspecto que los sucesivos Comités de Redacción hemos considerado irrenunciable es la evaluación obligada por el sistema de «peer review» de todos los originales y casos clínicos que se reciben en la redacción. Desde 1987 todas estas contribuciones son enviadas a 3 editores y las decisiones se toman en base a cuando menos dos de ellas. Con esta política se consigue en primer lugar un nivel de participación en la toma de decisiones que muy pocas sociedades científicas llegan a alcanzar, se evita al máximo la subjetividad o la arbitrariedad en la resolución final y sobre todo se acelera el proceso de evaluación ya que cuando alguno de los editores se retrasa en mandar su crítica, basta con las de los otros dos para tomar una determinación ampliamente fundamentada. Esta y otras medidas tales como la limitación a 4 autores en las cartas al director, aparentemente simples pero que en su día no fueron sencillas de implantar, y que llevaron a unos índices de rechazo de más de un 25%, motivaron que algunos empezaran a hablar socarronamente del «Kidney National» a la vez que auguraban el desvío de la producción nefrológica hacia revistas más complacientes. Lo cierto es que 13 años después se mantiene el sistema de evaluación con tanto o más rigor sin que se haya producido ni un solo caso en que las decisiones adoptadas sobre cualquier trabajo hayan generado conflicto alguno, con unos índices de rechazo mantenidos en el entorno del 20% año tras año pese a la evidente autoselección que se ha producido a lo largo del tiempo en relación al material enviado a la revista. De este proceso de «peer review» se excluyen los trabajos cooperativos y los trabajos admitidos por encargo en los números extraordinarios en los que los editores especiales seleccionan (con bastante rigor por cierto en la mayoría de los casos) las comunicaciones según su nivel científico. Como no podía ser menos, Nefrología ha ido evolucionando y desarrollándose en paralelo y en perfecta simbiosis con el evidente auge de la actividad NEFROLOGÍA: SIGLO XXI científica y de la presencia internacional experimentado por la Sociedad Española de Nefrología en la última década. En ocasiones se ha servido de este impulso de la SEN y en otras ha contribuido de forma destacada a difundir la espléndida labor de los nefrólogos españoles constituyendo su mejor avanzadilla. Una herramienta fundamental para conseguir esta mayor presencia internacional ha sido la política de Suplementos que desde los sucesivos comités de redacción se ha impulsado de forma decidida. En sus 20 años de existencia se han editado nada menos que 55 números extraordinarios que se especifican en la tabla I. En ellos se recoge lo mejor de la experiencia de los grupos españoles que resumen sus cada vez más valiosas contribuciones internacionales aparecidas en las revistas de mayor impacto, al tiempo que nefrólogos de vanguardia mundial sin excepción alguna han aportado espléndidas contribuciones. Tanto los suplementos que recogen las contribuciones a un determinado congreso o simposium, bien en forma de artículo largo o más modernamente de «sylabus», como aquellos otros en que se abordan mediante encargo los aspectos más relevantes de un tema determinado constituyen documentos valiosísimos altamente apreciados incluso años después de su publicación. Algunos de ellos son verdaderas obras de arte de una calidad muy superior a las de no pocos libros anglosajones editados a precios desorbitados (se me ocurre pensar en el del «Fracaso Renal Agudo», en el de Biología Molecular en Nefrología, el de la Nefrología basada en la Evidencia, los dos de Nefrología Geriátrica... y tantos otros). Otros permiten conservar una constancia escrita de congresos de un alto interés pero a los que solo un número limitado de nefrólogos pueden asistir (me vienen a la memoria el suplemento sobre Factores Económicos en el Tratamiento de la Insuficiencia Renal Crónica de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander, el de la Fundación Ramón Areces, el espléndido suplemento de la «Diálisis de los 90» o los que periódicamente organiza la Fundación Renal Álvarez de Toledo). En otras ocasiones gracias a estos números extraordinarios se han podido publicar documentos de difusión limitada pero de un enorme interés (es el caso del Informe sobre Membranas de Diálisis de la Agencia Nacional de Evaluación, del Documento de la Comisión de Xenotrasplante del Consejo Interterritorial o más recientemente del nuevo Real Decreto sobre Trasplantes de Órganos o bien el Documento de Consenso del Consejo de Europa «Meeting the Organ Shortage». La política de potenciación de los números extraordinarios, junto con el paso de 4 a 6 números ordinarios desde 1991, ha hecho posible la gran expansión tanto cuantitativa como cualitativa experimentada por Nefrología en la última década. Pero Tabla I. Relación de Suplementos publicados en Nefrología 1981: 1. Congreso Málaga 1982: 1. Congreso Alicante 2. DPCA 1983: 1. Congreso Oviedo 1984: 1. Congreso Mallorca 1985: 1. Congreso Las Palmas 1986: 1. Congreso Barcelona 1987: 1. 2. 3. 4. 1988: 1. 2. 3. 4. 1990: 1. 2. 3. 4. 5. Hipertensión Arterial Congreso Vigo Biocompatibilidad Anuario Nefrología Ciclosporina Congreso Valladolid Symposium Diálisis Peritoneal Anuario Nefrología Diuréticos Anemia en diálisis La diálisis de los 90 Congreso Bilbao Tratamiento de las glomerulonefritis 1989: 1. Congreso Girona 1991: 1. Obtención de órganos para trasplante 2. Congreso Madrid 1992: 1. Eritropoyetina 2. Congreso Hispanoamericano. Barcelona 3. Historia de la Nefrología Iberoamericana 1993: 1. 2. 3. 4. 5. Congreso A Coruña Congreso Iber-Am: Trasplante Avances en osteodistrofia renal Congreso Iber-Am: Hemodiálisis Congreso Iber-Am: Nefr. Clínica 1994: 1. Curso UIMP: Economía e IRC 2. Nutrición en diálisis 3. Congreso Alicante 1995: 1. Bases moleculares de las enfermedades renales (FRIAT) 2. Biología celular y molecular en Nefrología 3. Aniv. Madrid-Trasplante 1996: 1. 2. 3. 4. Congreso Salamanca Sym. Trasplantes sin Fronteras Nefropatía diabética (FRIAT) Membranas de diálisis 1997: 1. Avances HD y trasp (FRIAT) 2. Congreso Santander 3. Nefrología geriátrica I 1998: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 1999: 1. 2. 3. 4. Symposium FRIAT Osteodistrofia y trasplante Congreso Sevilla Nefrología geriátrica Controversias en trasplante Nefr. basada en la evidencia Xenotrasplante Symposium FRIAT Congreso Sevilla Eritropoyetina HD adecuada/ Trasplante Aparte de estos suplementos se publicaron diversos monográficos en números ordinarios (Nefrología Pediátrica, Transporte Iónico, Virus y Nefrología, Aluminio y Diálisis, y otras agrupaciones de artículos encuadradas como «tema preferente») 3 R. MATESANZ por si ello fuera poco, el hecho de asignar la responsabilidad editorial de la mayoría de estos números a uno o más «editores especiales» ha permitido que decenas de nefrólogos españoles, miembros o no de los Comités de Redacción hayan tenido la oportunidad de saber lo complicado que es coordinar una publicación aunque solo sea un número y el trabajo que ello implica (sólo en 1998 sacamos a la calle 13 números, más de uno al mes). Por encima de cualquier tipo de retórica hueca resulta difícil encontrar una estrategia más participativa en ninguna otra publicación científica y probablemente aquí radique una de las razones del éxito de Nefrología. Es muy improbable que alguien que haya dedicado varios meses y un considerable esfuerzo a preparar uno de estos suplementos no pase a considerar la revista como algo suyo y a su vez aprecie el verdadero valor que tiene lo conseguido hasta ahora por nuestra Sociedad sin caer en la frivolidad de considerarlo como algo que cae del cielo. Este carácter participativo y abierto a la totalidad de la SEN se pone de manifiesto igualmente en el número y el origen de los editores (cuya relación aparece periódicamente en la revista ya sean miembros o no de los comités de redacción o editorial). De igual manera, la procedencia de las contribuciones científicas de cualquier índole que aparecen en Nefrología pone de manifiesto una distribución geográfica bastante paralela a la densidad de profesionales de las distintas comunidades con un lógico predominio de las más pobladas: Cataluña, Andalucía y Madrid, pero con una buena representación de la gran mayoría, sobre todo si se considera la totalidad de la producción aparecida a lo largo de los años. En la misma línea de aglutinar esfuerzos e iniciativas sin intentar competir ni disputar el espacio a nadie, Nefrología viene recogiendo los resúmenes de las reuniones correspondientes a las distintas sociedades autonómicas (valenciana, canaria, sur, etc.) que periódicamente se dirigen a nosotros solicitando que aparezcan en sus páginas. Lo mismo ocurre con determinadas sociedades hermanas como la Asociación Española de Nefrología Pediátrica que nos honran cada año confiándonos la publicación de sus resúmenes o bien determinados congresos sectoriales que también consideran un valor añadido ver publicada su actividad en nuestras páginas. Para mi es un motivo de satisfacción y de orgullo que nuestra revista haya sido capaz de atraer a sus páginas todas estas iniciativas. Creo que el esfuerzo editorial y económico que supone dedicar un determinado volumen de páginas bien merece la pena, aunque en ocasiones haya que asumir la responsabilidad de tomar decisiones en cuanto a la publicabilidad o no de determinados resúmenes que hubieran debido tomar antes los organizadores. 4 La principal limitación aparte la económica (a diferencia de otras publicaciones como Kidney Int. que tienen en esta actividad una pingüe fuente de ingresos, Nefrología viene asumiendo los costes de estas páginas sin cargo alguno a las respectivas sociedades) es conseguir una adecuada dosificación de estas páginas de resúmenes ya que su hipertrofia podría dar lugar a determinados números mamotréticos que al menos en mi opinión no se justifican ni siquiera tras las siglas de revistas tan venerables como la anteriormente citada. DIFUSIÓN DE NEFROLOGÍA Y NUEVAS FORMAS DE EDICIÓN Conseguir un incremento de la difusión de Nefrología que aumente el área de influencia de los miembros de la SEN ha sido una preocupación constante de nuestra sociedad. La revista está presente en varias bases de datos internacionales aunque por razones nada fáciles de entender ha recibido una respuesta negativa en las dos ocasiones que en los últimos años solicitó su inclusión en el Index Medicus. En el momento actual nos encontramos enfrascados en una tercera ofensiva para la que cualquier ayuda es bienvenida porque si algo ha quedado claro a lo largo de estos años es que los factores extracientíficos son determinantes en esta batalla. En cualquier caso, el hecho de que durante la última década Nefrología haya multiplicado por mas de 12 su índice de impacto, pasando de 0,034 a 0,413 (hay que hacer notar que la gran mayoría de las revistas españolas de especialidades ni siquiera figuran en el «Journal Citation Index») es el resultado de una serie concatenada de acciones que van dando sus resultados. Mediante acuerdos comerciales 600 ejemplares de la revista se envían a diversos países latinoamericanos (fundamentalmente Argentina), donde es muy apreciada y desde donde nos llegan cada vez más contribuciones científicas. Curiosamente también han empezado a recibirse artículos de los países del Este, mientras que se mantienen las importantes contribuciones de autores norteamericanos y de la Unión Europea casi siempre en el seno de los números extraordinarios. Como no podía ser menos, las nuevas tecnologías han llegado a Nefrología. Toda la producción de nuestra revista desde 1994 se publica anualmente en CDRom que se distribuye gratuitamente a todos los miembros de la SEN gracias al soporte comercial de una de las industrias líderes del sector. Sin duda fue una apuesta precoz porque cuando se inició, los lectores de CD-Rom eran aún bastante limitados, pero lo cierto es que la edición en soporte informático ha sido un NEFROLOGÍA: SIGLO XXI gran logro sobre todo con miras a una futura expansión aún mayor por Latinoamérica donde los costes de envío de la edición papel son prohibitivos. Con Internet ha habido que esperar algo más por motivos estrictamente económicos, aunque ya desde hace bastante tiempo se vienen incluyendo parte de los contenidos de nuestra revista en conexión con la página web de la sociedad. Ha sido preciso sin embargo alcanzar recientemente un acuerdo con la misma firma patrocinadora del CD-Rom para lograr el definitivo asentamiento de esta nueva forma de consultar Nefrología que sin duda ha pasado ya a ocupar un papel básico en la difusión de conocimientos científicos. No quiero dejar pasar la ocasión para insistir una vez más en la importancia de citar los trabajos aparecidos en Nefrología en los artículos enviados a cualquier revista. Afortunadamente cada vez hay más nefrólogos españoles que siguen esta pauta de conducta, pero lo cierto es que todos debemos ser conscientes de que éste es el principal mecanismo para incrementar el índice de impacto de nuestra revista y de ello nos beneficiaríamos todos. ¿QUÉ QUEREMOS QUE SEA NEFROLOGÍA? Constituye una experiencia relativamente frecuente el hecho de que cuando no se sabe hacia donde se quiere ir, se corre el riesgo de acabar en cualquier parte y casi siempre a bastante distancia de donde a uno le hubiera gustado inconscientemente ir. Ser director de cualquier cosa conlleva obligadamente que el día a día funcione adecuadamente (lo que sin duda ya es mucho y no siempre se consigue), pero además obliga a mirar un poco más allá, definir una estrategia a medio y largo plazo y aplicar las medidas oportunas para hacerla realidad. En el caso de Nefrología esta definición resulta fundamental porque a veces se confunden instintivamente sus objetivos con los de otras publicaciones que poco o nada tienen en común con la nuestra. Se trata de una revista que por definición es el órgano de expresión de una sociedad científica nacional como es la SEN. Ello significa que no es una revista internacional a cargo de una empresa editorial como Nephron o Clinical Nephrology, con unos objetivos económicos perfectamente legítimos pero que no son ni pueden ser nuestro «leitmotiv», y con una necesidad de captar originales y suscriptores en cualquier país sin preferencia explícita por ninguno. Tampoco mantiene una estructura editorial totalmente profesionalizada que difícilmente se habría podido financiar y justificar a lo largo de la historia de la SEN, por mucho que visto desde fuera haya quien lo pueda considerar una necesidad ineludible para que la revista funcione. Como consecuencia de este punto de partida, Nefrología tiene una serie de condicionantes muy claros que empiezan por el idioma castellano (con la única posibilidad del inglés para autores extranjeros), continúan por la necesidad de asumir un papel fundamental en la formación postgraduada de residentes, que encuentran en nuestra revista una escuela insustituible para aprender a enviar manuscritos y recibir las críticas de los editores y lo mismo puede decirse de la formación continuada de la gran mayoría de los nefrólogos españoles. A su vez, el enorme peso de la comunidad nefrológica hispanoparlante haría un absurdo la tentación de convertirnos en una revista en inglés con afanes de competición con las anteriormente citadas o como otras como ND&T que por definición poseen un ámbito europeo, unas contribuciones potenciales de cuando menos todo el continente, y una financiación por cuotas de la EDTA-RA muy por encima de nuestras posibilidades reales. La argumentación de que un giro radical de la revista que pasara a publicarse en inglés (suponiendo que ello fuera financiable) atraería los artículos españoles de mayor calidad que hoy tienen cabida en las revistas internacionales de mayor impacto como el Kidney Int, el AJKD, el AJNephrol o cualquier otra, resulta en mi opinión muy poco realista. Es perfectamente lógico y de todo punto deseable que los mejores trabajos generados en España aspiren a publicarse en las mejores revistas mundiales y de hecho todos debemos sentirnos muy orgullosos de que así sea. Nunca una revista nacional de especialidad (salvo que la sociedad sea la norteamericana) va a hacer sombra a esta realidad ni parece razonable que lo intente. Por todas estas razones y algunas más que sería prolijo señalar aquí, desde hace ya muchos años nos planteamos que Nefrología debería ser una gran revista de la especialidad en castellano (la mejor del mundo como de hecho es sin ninguna duda), dirigida primariamente a los miembros de la SEN e inmediatamente después al mayor número posible de nefrólogos latinoamericanos. Por si fuera poco todo lo expuesto hasta ahora en pro de esta filosofía cabría añadir lo que para mi es el argumento fundamental: si no existiera la actual Nefrología, con todas las funciones que viene desempeñando, mucho me temo que habría que inventarla de nuevo o lo que es lo mismo, el lugar real e incuestionable que hoy ocupamos por derecho propio sería invadido por otros a no tardar demasiado. La eterna discusión de si el objetivo fundamental de la revista debe ser aumentar su índice de impacto (dejando a un lado el debate del idioma) tiene también lecturas diversas. Sobre todo si las recetas que se dan consisten simplemente en pedir a los grupos 5 R. MATESANZ españoles que manden sus mejores contribuciones (lo que como veíamos se antoja bastante improbable) o en subir el dintel de aceptación aumentando los índices de rechazo y limitando el número de artículos publicados. Ninguna de estas medidas me parecen justificables con el único fin de aumentar el impacto, so pena de dejar de cumplir con bastantes de las misiones institucionales que, al menos para quien esto escribe, tienen un valor fundamental. No obstante, la experiencia acumulada nos ha hecho replantear algunas decisiones que se tomaron en su día y que en todo caso deben servir para evitar posible errores futuros. La publicación de varios suplementos extraídos del Congreso Latinoamericano celebrado en 1992 en Barcelona, con un elevadísimo volumen de contribuciones de un nivel medio bajo produjo un descenso del índice de impacto que como se sabe es un cociente entre el volumen de citas y el número de artículos publicados. Sin duda la publicación de estos numerosos artículos procedentes de Latinoamérica generó unos réditos notables de imagen y relaciones públicas a nuestra sociedad en general y a muchos de sus miembros en particular, algo que es obligado poner en la balanza frente a las consecuencias indeseables de incrementar el denominador del dichoso índice. En todo caso, el elevado impacto alcanzado con nuestra política actual, el más alto de todas las revistas españolas y también de todas las publicaciones nefrológicas de habla no inglesa, pese a sacar prácticamente un número al mes supone que nuestro dintel de selección es bastante correcto y que cualquier propuesta alternativa tendría que explicar cómo mejorar ese impacto sin reducir drásticamente el volumen de producción o sin dejar de prestar los servicios que actualmente ofrecemos. EL FUTURO No quedarían completas estas líneas en las que hemos pretendido hacer un somero análisis del devenir de nuestra revista en sus 20 años de vida, sin referirnos a las líneas futuras de actuación. La dirección de Nefrología ha sido y es para mi una tarea apasionante y una fuente de alegrías profesionales que han compensado con creces las horas dedicadas a la misma aunque sumadas a lo largo de estos años representarían una buena temporada. Ha significado un nexo de unión con mi especialidad y la mejor manera posible de mantenerme razonablemente actualizado a pesar de las distintas tareas que me ha tocado desempeñar en el mundo de la sanidad a lo largo de los últimos 13 años. Las sucesivas Juntas Directivas con las que he tenido la fortuna de trabajar y que me 6 han brindado siempre su apoyo y su amistad, así como las asambleas congresuales de la SEN a las que he venido informando anualmente desde mi elección en 1986, han ido refrendando la labor realizada a lo largo de estos años lo que no puede por menos que ser un motivo de gran satisfacción. Máxime cuando este refrendo se ha traducido hasta en 4 reelecciones, la última hace tan solo unos meses, durante el Congreso de Valencia y por una unanimidad desde luego infrecuente en nuestra Sociedad. Sin embargo, el mayor riesgo derivado de esta situación sin duda envidiable, es considerar que todo está conseguido y dejarse llevar por la inercia. Creo que todo lo expuesto anteriormente pone de manifiesto que no es éste el caso y que Nefrología afronta el nuevo milenio con una ventaja más que notable sobre todas las publicaciones análogas. En todo caso, ya durante el pasado año el Comité de Redacción se planteó la necesidad de llevar a cabo una encuesta entre los nefrólogos españoles para conocer con mayor exactitud el grado de aceptación de Nefrología en sus distintos aspectos y por lo que se refiere a sus diversas secciones y poder así plantear líneas futuras de acción. Nos ha parecido que éste era el momento adecuado y ello nos ha permitido redactar una encuesta bastante completa que te llegará al domicilio habitual de recepción de la revista en los primeros meses del año 2000. A ella se han incorporado una serie de ítems relacionados con el mecanismo de relevo en la dirección de la misma, planteados durante la asamblea del Congreso de Valencia y que sin duda pueden tener una gran relevancia futura. En ella quedó patente que para optar por alguna de las opciones puestas encima de la mesa, tales como un período de transición o una limitación en el número de mandatos como director, sería preciso proceder a una modificación de los estatutos de la Sociedad lo que no siempre es fácil ni recomendable salvo que exista un amplio consenso previo. Es muy importante conocer la opinión de cuantos más miembros de la SEN mejor en todos los aspectos, ya que solo así podremos saber si nos encontramos en el camino correcto y en todo caso ello nos puede permitir tomar las medidas correctoras oportunas. La revista Nefrología es hoy día un valioso patrimonio de todos los nefrólogos españoles conseguida con el esfuerzo de todos. Ayúdanos a hacerla todavía mejor. AGRADECIMIENTOS Resultaría injusto finalizar este escrito sin hacer explícitos una serie de agradecimientos que si bien pueden parecer obvios para los que estamos más metidos en el tema, no necesariamente tienen por NEFROLOGÍA: SIGLO XXI qué darse por sabidos por parte de la comunidad nefrológica. Como toda tarea colectiva nuestra revista es el resultado del trabajo de mucha gente, pero como director de la misma me veo en la obligación moral de reconocer públicamente la labor de: ­ Luis Hernando, su primer director, que estableció las bases firmes sobre las que la revista ha podido desarrollarse posteriormente. ­ Los 26 miembros de los sucesivos Comités de Redacción que han compartido de una forma más estrecha las tareas editoriales. Entre ellos merecen un recuerdo especial tres grandes nefrólogos e inmejorables amigos desgraciadamente fallecidos: Jordi Andreu, Jesús Montoliu y Luis Orofino. ­ Los más de 250 editores, miembros o no del Comité Editorial, que han realizado una espléndida labor de revisión de originales cada vez con un mayor rigor y seriedad. ­ El Profesor David Kerr, que por increíble que pueda parecer sigue corrigiendo personalmente los resúmenes en inglés de todos los números de Nefrología desde su creación. ­ Las industrias farmacéuticas con presencia en el sector, así como las empresas fabricantes y distribuidoras de material de diálisis y otras instituciones sin ánimo de lucro, que son las que han hecho posible la financiación de la revista. ­ La Organización Nacional de Trasplantes, por haber servido de soporte físico, material y humano a Nefrología a lo largo de los últimos 10 años. ­ Los Servicios de Nefrologia de la Fundación Jiménez Díaz y del Hospital Ramón y Cajal, las dos sedes oficiales y direcciones postales de la revista durante sus 20 años de vida. ­ La Editorial AULA MÉDICA, antes Jarpyo Editores, que ha venido editando la revista desde 1985 con una alta y desde luego creciente calidad y profesionalidad. ­ Maribel, la secretaria de redacción y memoria histórica de la revista. ­ Las sucesivas Juntas Directivas de la SEN por su apoyo y comprensión. ­ En definitiva, todos los nefrólogos españoles por leernos y por confiarnos la publicación de su producción científica. A todos: MUCHAS GRACIAS por hacer posible nuestra revista. Sin cualquiera de estas piezas, lo que somos ahora no se habría conseguido. Bibliografía 1. Hernando L: Nefrología. Presentación. Nefrología 1: 1-2, 1981. 2. Hernando L: Nefrología: VI años. Nefrología 7: 117-121, 1987. 3. Matesanz R: Los estudios cooperativos de la Sociedad Española de Nefrología. Nefrología 7: 223-224, 1987. 4. Glosario Inglés-Español de Términos Nefrológicos. Nefrología 8 (Supl. 4): 13-22, 1988. 5. Matesanz R: Controversias en NEFROLOGÍA. Nefrología 8: 9-10, 1988. 7
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