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Vol. 24. Núm. S1.Febrero 2004
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Importancia clínica de la hipertensión de bata blanca
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N. R. ROBLES
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NEFROLOGÍA. Vol. XXIV. Número Extraordinario (I). 2004 Importancia clínica de la hipertensión de bata blanca N. R. Robles Unidad de Hipertensión Arterial. Hospital Infanta Cristina. Badajoz. El concepto de hipertensión de bata blanca (HBB) se define por la existencia de tomas de presión arterial elevada en el consultorio médico (> 140/90 mmHg) en pacientes que presenta un MAPA diagnóstico de normotensión arterial1. Esto se incluyen los pacientes que presentan una reacción hipertensiva específica ante la presencia del médico sin reactividad hipotensora generalizada, esta sería la HBB estrictamente. Pero aquellos sujetos que presentan hipertensión como reacción al estrés, a veces relacionado con la presencia del médico, y cuyo MAPA sea normal también se incluirían aquí, lo cual implica también la hipertensión arterial labil o hipertensión arterial borderline. Para estos se ha sugerido la denominación alternativa de hipertensión clínica aislada 2. La prevalencia en clínica de la HBB según los resultados del estudio PAMELA estaría entre el 10-20% de casos de hipertensión3. Numerosos estudios han intentado comparar el daño de organo diana evidenciable en el paciente con HBB respecto a los normotensos e hipertensos. Diversas publicaciones han establecido que los pacientes con hipertensión de bata blanca eran más proclives a presentar microalbuminuria, anormalidades funcionales y/o estructurales cardíacas y alteraciones metabólicas que los normotensos. Los efectos de la HBB sobre el crecimiento de ventrículo izquierdo son objeto de controversia, unos estudios sugieren un aumento de este, mientras que otros parecen contradecir este hallazgo4. Sin embargo, no se ha demostrado un incremento significativo de eventos cardiovasculares respecto a los normotensos5-7. El seguimiento a largo plazo (10 años) ha demostrado que los pacientes con HBB tenían un porcentaje de riesgo cardiovascular aproximadamente similar a la mitad del riesgo de los hipertensos reales, pese a que el estudio utilizaba un punto de corte para HTA (140/90 mmHg) que incluiría a numerosos hipertensos reales en el grupo con HBB8. En pacientes diagnosticados de hipertensión arterial refractaria (pese al tratamiento con más de 3 fármacos) también se ha demostrado que aquellos que presentaban valores promedio de PA inferiores a 88 mmHg en el MAPA mostraban un riesgo cardiovascular reducido respecto al resto, en un seguimiento de cuatro años, pese a que las presiones clínicas eran similares estadísticamente9. Se ha sugerido que la HBB podría ser un precursor de la HTA sostenida y parece que la posibilidad de que un paciente evolucione a hipertenso clínico depende también de la PA detectada en el MAPA. Así, la probabilidad de evolución a la HTA ambulatoria es del 81% en los pacientes con PA promedio de 24 h > 130/80 mmHg y sin embargo, solamente del 20% en aquellos que presentaban promedios de PA en el registro ambulatorio < 130/80 mmHg10. Resultados parecidos se han obtenido utilizando como criterio de selección una PA diurna > 135/85 mmHg11. No menos interesante es la evolución de la propia reacción de bata blanca. El estudio pionero de Mancia, en un seguimiento corto, sugería que esta no mejoraba12. En el estudio Tecumseh, los pacientes que presentaban HBB a los 32 años, habían mostrado también cifras de PA elevadas en consulta cuando fueron estudiados a los 5, 8, 21 y 23 años, es decir, la reacción de bata blanca no había desaparecido después de 27 años de visitar rutinariamente un consultorio13. En el estudio PAMELA la reacción de bata blanca parecía ser tanto más frecuente cuanto mayor era la edad del sujet o 3. El efecto del tratamiento farmacológico sobre la reacción de bata blanca parece ser escaso, si no nulo absolutamente. La mayoría de los estudios sugieren que el descenso obtenido con tratamiento farmacológico de las cifras de PA clínica y PA ambulatoria es muy escaso14. BIBLIOGRAFÍA 1. Hoegholm A, Kristensen KS, Madsen NH, Svedsen TL: White coat hypertension diagnosed by 24-h ambulatory monitoring. Examination of 159 newly diagnosed hypertensive patients. Am J Hypertens 5: 64-70, 1992. 2. Mancia G, Zanchetti A: White-coat hypertension: innappropiate names, mistaken concepts and misunderstandings. What should we do from now on? J Hypertension 1996. 3. Mancia G, Sega R, Bravi C, De Vito G, Valagussa F, Cesana G y cols.: Ambulatory blood pressure normality: results from the PAMELA study. J Hypertens 12: 1377-1390, 1995. 17 N. R. ROBLES 4. Robles NR, Cancho B: Hipertensión de bata blanca. Nefrología 22 (Supl. 3): 72-76, 2002. 5. 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